Ensayo sobre el Akasha

La Nueva Generación de Lectores de Akashicos

Ensayo sobre el Akasha

Aprendí a leer Akashicos hace unos 8 años. Durante los primeros 3 no pude hacer más que algunas canalizaciones aisladas para mi, o para alguna persona con la que sentía compartir mis habilidades.

No lo entendía, no entendía como usarlo, o para qué servía concretamente. Y cuando no entendemos la magnitud de las cosas, es muy difícil que podamos valorarlas y sacarles el jugo, yo lo sabía y ahora la ciencia lo confirma.

No fue hasta 2019 que empecé a abrirme todos los días, y me banque la insondable incomodidad de que mi mente no reciba nada que pudiera entender. Algo que solo pude lograr porque mi corazón y algo que hoy reconozco como mi alma, me estaba sosteniendo y manteniendo entretenida con la cuestión.

Abría registros y cerraba los ojos, el silencio me inundaba, me bañaba una luz o una energía, que no podía del todo ver, pero sabía que estaba. La habitación se llenaba de un vacío. Si, paradójico. Y yo me dejaba llevar. Y con qué gusto. Podía pasar horas en ese estado de belleza absoluta, conectada a algo que no veía, no podía oler, o tocar. Sin embargo, como si pudiera subirle la sensibilidad a mis sentidos, si quería, podía sentir algún aroma maravilloso, quizás a rosas, o a jazmines, muchas veces olores putrefactos que me mostraban la alquimia que estaba sucediendo. También mis manos en la entrega se elevaban, mis brazos se extendían abriendo mi pecho, le estregaba el corazón a algo que reconocía, y era la pura experiencia de sentir. Podía sentir con cada poro de mi piel el tacto suave de la energía. Mis oídos escuchaban el silencio. Y aunque hable en pasado, esto es mi vida hoy, ese estado es parte de mis aptitudes y de las virtudes que descubrí que traje para compartir. Facilitar conexión es facilitar sensibilidad, es dejar de aborrecer la sensación de vacío y entregarnos a la seguridad de estar cubiertas y llenas de una vida, de una salvaje vida que puede sentirse en todo lo expansivo de lo visible e invisible que es estar vivos en un cuerpo.

Dentro de la experiencia akashica de a poco empezaron a llegar diversas formas de conectar con la energía y la transformación que era facilitada a través de la entrega que mi ego era capaz de dar. Atravesé tantos procesos de transformación para salvaguardar la pureza de todo el espanto que la programación mental podía percibir y reflejar.

En esa alquimia, me acunó el alma, dándome besitos a través de los latidos de mi corazón, para fortalecer ese músculo, que solo se endurece sin paciencia, al tiempo que solo se fortalece con paciencia.

Mi Akasha, adorado sol, nunca fue lo que me contaron que era. Y aunque mucho tiempo repetí los versitos que me dieron, y la información que me contaron, me costaba mucho encontrarle significado a las palabras que otros habían escrito sobre lo que es esta fuerza poderosa que registra y guarda la memoria vital de todo lo que es vida.

Akasha es simple, es eterno, y es hoy.

Todo lo que es permanece, vive, nace y gesta al Akasha. Es la fuerza vital creadora, codificadora, electrizante del universo. El centro y el versículo de todas las cosas, es el no tiempo, y el infinito cuando se encuentra con los bordes y las posibilidades de ser vida.

El akasha es mas poesía que relato. Y aunque te hable de una vida en la que fui sacerdotisa egipcia, lo que estoy diciendo es que lo que me constituye tiene energía solar que ya fue sembrada en la tierra y que estoy retomando esa historia en este presente, recordando que yo soy hoy, en toda la magnitud de la que pueda ser consciente.

Hace unos años decidí tomar la maestría, quiero enseñar esto que sé. Mientras me cuestiono a mi misma quién soy y por qué creo que puedo enseñar algo que vive en las células y en el corazón de cada persona. Me doy cuenta de que estos cuestionamientos forman parte de las enseñanzas que alejan al humano del recuerdo de lo simple que es la vida vivida desde el corazón.. en conexión al Ser.. al alma.

Akasha no tiene tiempo ni espacio, porque vos o yo o la existencia no tenemos tiempo ni espacio. A partir de ahí, cómo voy a enseñar sobre contratos karmicos y vidas pasadas desde una nueva energía, como la que la tierra está habitando desde 2012?

Ésta pregunta sí empezó a habilitarme el camino de hacer consciencia de mi existencia como un facilitador de expansión, de sensibilidad y de comunicación con lo que es. Lo que no es mas ni menos que Ser un Humano, pero como entendí que no elegimos todos expandir las mismas fortalezas, elijo acompañar a quienes resuenen con las mismas que yo.

💖✨ a los cuales elegí nombrar: La Nueva Generación.



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